lunes, 29 de diciembre de 2008

TIERRA

Que puedo hacer yo que…

 

Y que puedo hacer yo

si solo traigo flores amarillas,

si los atardeceres ya son mi hogar.

Que puedo hacer para que los pájaros no me envidien

(que tengo que hacer para que el ruiseñor me cante)

si los alambres les indican el camino

y los alimentos decidieron indigestarlos.

Que puedo hacer para que vuelvan a ser niño

si lo único que quieren es chupar el caramelo

y seguir con sus calculadoras.

Que puedo hacer yo

que solo traigo en las manos

un árbol y un manto de pasto,

que solo tengo arco iris para darles.

Pero ellos no quieren mas que preguntas sin responder,

solo quieren una libreta y ese maletín símil carpincho.

Que puedo hacer…

Estoy dispuesta a abrir mi cartera de novedades

y regalarles una de esas sonrisas que no me gusta compartir,

esas, a las que se les nota el orgullo.

A pesar de que la vez que lo intente estaban mirando donde los búhos hacen el amor

y yo me saque la sonrisa y la volví a guardar

pensando que iba a ser la ultima vez que compartía mis tesoros.

Pero aquí estoy

Dispuesta otra vez a abrir esa cartera de novedades

y sacar un pavo real

y mostrarles como se ve el mundo a través de su cola verdeazul.

Pero que puedo hacer si ellos siguen viendo a los búhos parir hijos

Que puedo hacer para que me miren el alma,

para que sientan esto que siento yo

cuando me hamaco en la plaza.

AIRE

No pienses

 

Sshhhh no pienses de más

Ya hay demasiado ruido en tu exterior

Sshhhh no pienses de más

Ya hay demasiado ruido en tu exterior

Sshhhh no pienss de más

Ya hay demasiado ruido en tu exterior

Sshhhh no pienss de más

Ya hay demasiado ruido en tu exteror

Sshhhh no pienss de más

Ya hay deasiado ruido en tu exteror

Sshhhh no pienss de má

Ya hay deasiado ruido en tu exteror

Sshhh no pienss de má

Ya hay deasiado ruido en tu exteror

Sshhh no pienss de má

Ya ay deasiado ruido en tu exteror

Sshhh no pienss de má

Ya ay deasiado ruido en tu exteror

Sshhh no pienss d má

Ya ay deasiado ruido en tu exteror

Sshhh no pienss d má

Ya ay deasiad ruido en tu exteror

Shh no pienss d má

Ya ay deasiad ruido en tu exteror

Shh no penss d má

Ya ay deasiad rido en tu exteror

Shh o pens d má

Y ay deasiad rido en tu exteror

Shh o pens d má

Y ay deasiad rido  tu exteror

Sh o pens d á

Y ay deasid rido  u exteror

Sh o pens d á

Y ay deasid rido  u extro

Sh o pens d á

Y a deasi rido  u extro

Sh  pens  á

Y a easi rido  u extro

Sh  pens  á

Y a easi rid  u exro

Sh  ens  á

Y a easi rd  u exro

Sh  ns  á

Y  easi rd  u exo

Sh  ns  á

Y  esi r   exo

Sh  ns 

Y  es   exo

Sh  n 

  es   eo

Sh   

  es  

Sh    

miércoles, 29 de octubre de 2008

AIRE

ENTREGA


Tiene olor a cuero curtido. Olor a madera recién cortada. Su fragancia es detectada por mi nariz a veinte centímetros de distancia de su piel. Podría reconocerlo con los ojos cerrados y las manos atadas porque su perfume es único. Huele a cosa originaria. Natural. Como cuando la lluvia cae sobre la tierra y ese olor te hace sentir vivo. El me hace sentir viva. 

Sale un olor puro de sus poros, porque aunque no lo sepa, el es puro. El es mi reflejo. Lo miro y me miro en sus gestos. El es el pedazo de esfera hermafrodita que se dividió antaño. El tiene la misma amplitud de conciencia que yo. Entre tonto y genio. Medio niño y medio abuelo. Así somos, inteligentes y sensibles. Así somos los dos. Abiertos, cambiantes, curiosos. Necesitamos mejorar, buscamos lo mejor, buscamos lo mejor... Cuando creemos que es lo material, no nos basta. Entonces buscamos lo racional. No nos basta. Entendemos por fin que es lo emocional. Hastiados del mejor de los sentimientos, nuestro amor, volvemos a lo material. Y así, corremos por el camino circular tripartito de lo existente. Como nos gusta. 

La vida nos pasa. Nos atraviesa. No pasa por nuestro lado. A veces si, pero es necesario para añorar sentirla de nuevo. La vida nos atraviesa como una espada al corazón. 

Hoy, mientras llorábamos, en cada exhalación mi alma, mi espíritu, se fugaba de mi cuerpo y se entregaba. Lo inspiraba él, sin saberlo. Metí mi alma por su nariz y no se dío cuenta. Así de adentro suyo estoy. Mientras yo lo olía a cuero curtido.

TIERRA

SIN FISURAS APARENTES


En la bisagra de su cuerpo, el cuello

Por detrás de su carne perfectamente íntegra

Las cuerdas vocales, como hilos de seda

Se parten a la mitad

Se le corta la garganta

Empieza a sangrar

Vomita sangre sin saber por que

Y sin saberlo se queda sin voz

Sin sonido con el cual pedir ayuda

Y así muere

Ahogada en su propia sangre

Sin fisuras aparentes

Solo las internas

Las del corazón

y la de su garganta

que ya no llora

que ya no tiene como callar

FUEGO

ODIO


Me gustaría que sufras,

ver caer lágrimas por tu piel

que a su paso te quemen como acido

y te corroas cual metal.

Saber que te es difícil

haber aplastado una amapola.

Que te cuesta respirar.

Para mi la playa se volvió desierto,

el bosque fue talado con tu gélido abrazo.

Me quebré por dentro,

las carnes se me volvieron goma,

languidezco sobre mi cama.

Quisiera que al menos me quede el consuelo de saber

que para vos es igual o más de duro,

que se te hayan cerrado los ojos,

las manos lastimado

y que ya no distingas entre jazmín o hedor.

A mi me toco conservar,

huérfano entre mi pecho,

una bola de energía potencial

que en su momento se traducía en caricias.

Ahora la conservo como un recuerdo

pero empieza a pudrirse en mi interior,

empieza a envenenarme los órganos y los huesos.

Es entonces cuando deseo, profundamente,

que te cueste avanzar,

que te mires cual naufrago en el océano,

que me extrañes a tal punto

que me convierta en tu demonio,

esos mismos que intentaba arrancarte zamarreándote, cuando me amabas.

Quisiera ser el peor de tus recuerdos

que de tan bello te duela.

Que me lleves como cristo a su cruz.

Que se te caiga la piel que tanto te bese:

Toda tu piel.

Que te sientas tan culpable

que no puedas mirar un insecto sin pedirle perdón.

Y que intentes llamarme con el mas profundo de tus deseos

pero no tengas voz para pronunciar mi nombre.

A mi me ha dejado de sonreír la mañana,

te regalo mis noches que duran todo el día.

AGUA

ODA A CIERTAS MUGRES

(Gracias Eduardo)


No me quiero ir a bañar. No quiero ducharme. No quiero. El agua va a arrastrar el polvo, el sudor, el calor. No me quiero ir a duchar. No. Voy a quedar limpia de nuevo. Limpia de él. Mi piel va a ser de nuevo virgen, mi piel va a estar limpia de él. El agua va a arrastrar sus huellas digitales, su mugre, la transpiración de su piel sobre la mía. No me quiero ir a bañar. Tengo miedo que el agua se lleve su recuerdo, se lleve la esperanza de amanecer sucia y feliz otra vez. Tengo miedo que lo poco que me queda de él cuando despierto sola y me voy a bañar, se vaya por el desague y se pierda con otros pelos, otras mugres, otros líquidos. El jabón es un enemigo que lo arranca de mi piel y un amigo que me invita a volver a hacerlo. El agua se lleva mi historia y me deja pura de nuevo, me anuncia el presente, me recuerda que la noche termino.

Y el olor. Es por el olor que no me quiero duchar. Si entro en ese cuadrado sentenciante, la lluvia como ácido caerá sobre mi piel desinfectándola de fluidos. Al salir tendré olor a limpia, pavada de existencia, me quiero sucia, sucia de amor. Es ese olor a noche mojada, noche aprovechada, grotesca noche de excesos, noche libre de sexo y conversación, ese olor que me marca el recuerdo de un beso en el índice, saliva en la entrepierna, furia en la pelvis. Pavada de existencia un cuerpo limpio de aventura. No me quiero ir a bañar porque me sabe triste el olor a shampoo barato. No quiero. No. Seria una tonta si pensara que el olor a jabón de glicerina me deja mas pura que el del sudor a fuerza de sentir.

lunes, 20 de octubre de 2008

Sinceridad

El colectivo se movía demasiado. Parecía un plato de  sopa de fideos. El plato el colectivo, los fideos las personas, y el caldo ese asqueroso vapor que se forma cuando nadie abre la ventanilla a pesar de los 34 grados de calor. Y se movía demasiado. Una sopa siempre tiende a volcar cuando el plato se mueve demasiado. Y esa fui yo. Volqué la sopa. Vomite en el colectivo. Me vinieron las ganas sin telegrama previo y vomite. Vomite el bife con ensalada de repollo. Quedo en el piso del colectivo. Y como el colectivo se movía, el vomito también se movía. Iba de un lado al otro condimentando el caldo que éramos todos ahí adentro. Por fin abrieron las ventanas. El acido del vomito se te cuela hasta hacerte lagrimear los ojos. No me baje inmediatamente. Espere estoica hasta la parada que me correspondía bajar. No mire a los costados para no ver los ojos de los demás. Ojos seguramente sentenciantes. Noquería escuchar a los demás susurrar – tonta tonta tonta - no escuchaba mas que a mi cabeza que me decía – tonta tonta tonta – . Cuando me baje, como pude, porque la debilidad me hacia flaquear las piernas, alguno de los pasajeros fideos observo el vomito sin asco. Uno solo se atrevió a ver lo que llevaba adentro del cuerpo. En el medio de la mancha marrón, de marrón bife, marrón repollo, había una mariposa de alas grandes, roja y naranja, viva todavía, aleteando con fuerza para salir de la saliva. Ese fue mi día de mayor sinceridad.